El modelo de regresión logística evalúa la probabilidad de que se repitan incidentes de violencia doméstica basándose en diversas características socioeconómicas, como la edad de la víctima y del agresor, el número de hijos e hijas, la relación y la situación laboral, el nivel de estudios, la nacionalidad, el idioma de comunicación, el consumo de sustancias por parte del agresor y su papel como padrastro.
Es importante señalar que este modelo se desarrolló utilizando un conjunto de datos estonios muy limitado. Debido al reducido tamaño de la muestra y al estrecho alcance geográfico y sociocultural, los resultados deben interpretarse con cautela. Es posible que los hallazgos no sean generalizables más allá del contexto específico en el que se recopilaron los datos, y existe un margen significativo de mejora mediante la inclusión de conjuntos de datos más amplios y diversos y un mayor perfeccionamiento del modelo. Por lo tanto, este modelo debe entenderse como un prototipo con un claro potencial, más que como una herramienta predictiva final o definitiva.
Comprender los factores que aumentan la probabilidad de que se repita el comportamiento violento puede ayudar a predecir la escalada de la violencia en familias con características específicas, lo que permite intervenciones más tempranas.
El hecho de que la probabilidad sea un 27 % menor entre las víctimas de edad avanzada no significa necesariamente que sufran violencia con menos frecuencia. Puede deberse a que las víctimas de edad avanzada denuncian la violencia de género con mucha menos frecuencia. Muchas mujeres mayores dependen del agresor económica, física o emocionalmente, lo que puede dificultar enormemente la denuncia. En algunos casos, es posible que la violencia se haya estado produciendo durante muchos años (incluso décadas) y, por lo tanto, sea menos probable que aparezca en los registros oficiales como incidentes recientes y repetidos.